El origen de la crisis en Ceuta: Marruecos, de firme aliado de España a peligroso enemigo

El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali
El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali

Las relaciones diplomáticas entre Marruecos y España, tradicionales aliados a ambos lados del Estrecho de Gibraltar, han alcanzado un pico de tensión sin precedentes en pocas semanas. El motivo principal es la acogida hospitalaria de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, ingresado por coronavirus en Logroño. Un gesto que no ha gustado nada en Marruecos, y que se produce en un contexto geopolítico complicado.

Poco antes de dejar la Casa Blanca, Donald Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental, a cambio de que el gobierno marroquí normalizase sus relaciones con Israel. La administración de Joe Biden aún no se ha pronunciado al respecto, por lo que Marruecos entiende que el apoyo estadounidense continúa. Aprovechando este espaldarazo geoestratégico, Marruecos ha aprovechado para aumentar su potencial militar, en una carrera armamentística contra su principal rival en el Norte de África, Argelia. El objetivo del país es convertirse en una nueva potencia militar y económica en el Mediterráneo.

Un terrorista saharaui acogido por España

Ahora, con la acogida de Brahim Ghali en territorio español, la situación se convierte en un problema para las relaciones entre Marruecos y España. Marruecos considera que Ghali, líder de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, es un terrorista, autor de crímenes de guerra y de lesa humanidad. También la Audiencia Nacional española emitió una orden de busca y captura en 2012, por “asesinar, secuestrar y ametrallar a ciudadanos canarios con delitos de terrorismo, genocidio y lesa humanidad, y por otras acusaciones más de otros colectivos desde hace décadas”.

Es por ello que el ministro Grande-Marlaska mostró sus reticencias a acogerle en suelo español, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores dio su aprobación. De esta forma, España tendía la mano a Argelia, principal aliado del Frente Polisario, y enemigo de Marruecos. Y, por si fuera poco, la ministra González Laya no lo comunicó a su homólogo marroquí, que se enteró por la prensa de que Ghali estaba en España bajo una identidad falsa.

Por este motivo, Marruecos ya ha emitido un comunicado, en el que apunta implícitamente a la ministra González Laya por haber menospreciado la posible respuesta negativa de Marruecos. Además, anuncian represalias, que pueden ser fatales para España.

Una relación rota

Por un lado, en el plano económico: un duro golpe para España, ya que Marruecos es el principal socio comercial del país en África (casi la mitad de las exportaciones españolas al continente son dirección Marruecos). Por otro lado, en el plano de la inmigración, ya que Marruecos controla el flujo de inmigrantes subsaharianos y magrebíes, entre los que detecta a potenciales terroristas radicales islámicos.

A todo esto, hay que sumar el contexto expansionista del que hablábamos antes. Según un informe del ISC, ‘Marruecos, el Estrecho de Gibraltar y la amenaza militar sobre España’, Marruecos puede constituir una amenaza a la integridad territorial de España, en especial para las Islas Canarias. Veremos qué pasos da el Gobierno español para resolver este grave conflicto diplomático.